‘Los Muertos de la CIA en México’ y el proyecto MK Ultra

 

Publicado el 6 ago. 2015

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‘Los Muertos de la CIA en México’ y el proyecto MK Ultra | Un Reportaje de @HugoSadh

La CIA operaba en México a través del programa denominado Litempo 14, cuando Luis Echeverría Álvarez era “agente de confianza”, el objetivo era penetrar los servicios de seguridad y los policiales, también obtener información sobre los partidos y movimientos de izquierda para neutralizarlos e impedir que se conviertan en una alternativa de gobierno. Apoyar a los servicios locales de seguridad en la persecución y encarcelamiento de los opositores al gobierno, para aumentar la eficacia de la policía local en la represión y asesorar en interrogatorios y torturas. El papel fundamental de la CIA desde su fundación ha sido el de parar y destruir el ascenso de las organizaciones comunistas, socialistas, de izquierda y revolucionarias en todos sus matices. Asimismo, limitar y obstaculizar la influencia de los países socialistas hasta su desaparición y de la Revolución Cubana. La presencia de la CIA en México, desde su llegada en 1956, fue más allá de los nombres de presuntos agentes incrustados en el gobierno, incluyendo a Díaz Ordaz y a Echeverría. La llegada de Reagan y su doctrina de seguridad nacional ideológica contra la URSS pusieron a México en la mira. La CIA dejó de tener cualquier colaboración con México y comenzó a atacar al país entero. Hasta la fecha El CISEN y Gobernación están bajo el yugo de la CIA.

Una Producción de Hugo Sadh, Dirección de Arte Javier Gurrola. © http://www.hugosadh.com 2015

Manlio Fabio Beltrones: PIEZA CLAVE DEL NARCO

 

Publicado el 8 ago. 2015

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Manlio Fabio Beltrones: PIEZA CLAVE DEL NARCO | Un Reportaje de @HugoSadh

En 1997, dos reporteros del periódico The New York Times hicieron público un documento que acusaba a Manlio Fabio Beltrones de proteger al narcotraficante Amado Carrillo Fuentes. El gobierno mexicano decidió cerrar el caso sin investigarlo a fondo, lo cual le hubiera convenido tanto al país como al propio Beltrones. Si es culpable de vínculos con el crimen organizado, merece ser investigado y si ha sido acusado injustamente, se le debe una exoneración creíble. Saber la verdad importa, sobre todo, tratándose de un personaje que se está posicionando para ser Presidente de México.

Una Producción de Hugo Sadh, Dirección de Arte Javier Gurrola. © http://www.hugosadh.com 2015

ENTIÉNDANLO: Peña Nieto fue impuesto mediante un fraude electoral, por lo tanto NO es “presidente”, ES UN DELINCUENTE

veinformativo.org

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Peña Nieto fue impuesto mediante un fraude electoral, por lo tanto NO es “presidente”, ES UN DELINCUENTE

Redacción VEinformativo

El proceso electoral de 2012 constituyó la crónica de un fraude monumental anunciado desde 2005, y cualquier persona mínimamente informada al respecto lo sabe. La abundancia de pruebas documentadas y difundidas ampliamente en redes sociales, abarca desde la prolongada sobreexposición del asesino de Atenco en “medios”, apoyada por el bombardeo incesante de encuestas infladas a su favor, hasta el acarreo, fabricación y compra de votos mediante el desvío de recursos de procedencia “desconocida”, métodos en los que la maquinaria electorera del narco-PRI es especialista. La variedad de elementos, mecanismos fraudulentos y grupos de poder involucrados en la comisión de cualquier cantidad de delitos electorales, exhibe al monstruoso fraude de 2012 como el más descarado, criminal y oneroso de la historia.

 

El Caso Monex, por sí solo, da cuenta de los siguientes delitos: corrupción, desvío de recursos millonarios de procedencia desconocida (léase erarios estatales, saqueo de Pemex y delincuencia organizada), compra de votos y rebase de topes de campaña. Sus perpetradores quedaron expuestos públicamente: cúpula del narco-PRI, que negó rotundamente el uso de las tarjetas Monex y más tarde tuvo que aceptarlo, cuando las pruebas rebasaron a los “medios”; empresas con razón social falsa, inexistente o cuyos titulares estaban muertos; desde luego el criminal Grupo Monex, cuyos nexos con el narcotráfico han sido profusamente denunciados; finalmente el IFE, actuando como juez y parte, con su (simuladora) Unidad de Fiscalización que reconoció el delito de triangulación de fondos, pero que “no pudo probar” -porque sencillamente no investigó- la compra de votos ni el rebase de topes de campaña. Tras enredarse en un falso debate basado en las “conclusiones” de la UIF, los consejeros del IFE exoneran al PRI gracias a la sorpresiva mano aleve de un ángel salvador. Cabe destacar la actuación del “consejero presidente” Leonardo Valdés Zurita, que sin dar un solo argumento, se limitó a levantar la pezuña en los momentos correspondientes votando a favor de no sancionar a su partido.

El “magistrado” priista Alejandro Luna Ramos, en euforia casi orgásmica, oficializa el fraude con un vehemente apretón de manos al accesorio de la mafia usurpadora

 

Para cerrar con broche de oro, el TEPJF de comprobada extracción priista, no se metió en problemas de simulación como sus contrapartes del IFE. Simplemente desestimó las pruebas y declaró infundadas todas las acusaciones presentadas en la demanda de impugnación de la coalición “Movimiento Progresista”, que dicho sea de paso, le dio una “ayudadita” al no incluir pruebas muy importantes del fraude cibernético (según denuncias ciudadanas), dando preferencia a los cerdos, chivos y gallinas que López Obrador exhibió ante notario público como “pruebas contundentes” de la compra de votos.

No obstante, la descarada complicidad de los falsos magistrados que “oficializaron” la impunidad en un proceso electoral claramente fraudulento, representó la prueba más contundente del montaje institucional, la simulación “democrática” y su consigna de ejecutar a toda costa una imposición organizada desde las más altas esferas de los poderes fácticos, pasando por encima de las leyes que ellos mismos crearon para embaucar al pueblo.

Transgredieron flagrantemene la regulación del COFIPE relativa a los tiempos de propaganda en medios, compra, coacción del voto, financiamiento ilícito y rebase de topes de campaña. Pero cuando todo eso resultó insuficiente y Peña Nieto pasó a la historia como el “candidato” más repudiado por la gente, cercaron militarmente el Congreso y usurparon el poder al más puro estilo golpista del PRI, rompiendo el marco constitucional que garantiza el ejercicio de la soberanía popular a través de elecciones libres y auténticas (Artículo 41), dejando atrás decenas de heridos, otras tantas detenciones arbitrarias y un pueblo silenciado a punta de golpes.

Juan Francisco Kuykendall, una de las víctimas de otra “elección ejemplar”

 

Pero en el fondo de todo yace siempre la verdad. Quien comete un delito es un delincuente. Delito, según el diccionario de la Real Academia Española, es un quebrantamiento de la ley, una acción o cosa reprobable, cualquier acción u omisión voluntaria o imprudente que, según las leyes, debe ser castigada.

Por definición, tanto el grupo heterogéneo que llevó a cabo la imposición, como su (literalmente) accesorio Enrique Peña Nieto, son DELINCUENTES. Y cada segundo que transcurre con ellos usurpando el poder, violentando la Constitución y entregando el país a intereses contrarios a los del pueblo, es un recordatorio de su condición de criminales y nuestra incapacidad de reacción para recuperar lo que nos han arrebatado, empezando por la dignidad.
LA “CULTURA” DEL FRAUDE

 

Extinguida la llama de la lucha anti-imposición con unas cuantas detenciones arbitrarias, balas de goma, gases lacrimógenos y toletazos de por medio, la mafia usurpadora se autoproclama “nuevo gobierno” y unge a su accesorio como “presidente”, ante un Congreso igualmente espurio, simulador y más domesticado que nunca. Una vez más, el pueblo agacha la frente y vuelve a su mediocridad con la resignación cristiana de que es “la voluntad de Dios”, así son las cosas en México, el “gobierno” es corrupto, fraudulento y no hay nada que hacer al respecto.

Lo que el pueblo confunde con la “voluntad de Dios” es en realidad la “cultura” del fraude. Una programación mental implantada en su inconsciente colectivo desde la cuna y reforzada hora tras hora por factores diversos, principalmente los “medios” masivos, para aceptar la ilegalidad, la “transa”, la injusticia y la derrota como elementos intrínsecos e inmutables de su realidad.

Medios y periodistas que tenemos al alcance nos aplican constantemente las bien conocidas técnicas del nazismo: “El pueblo creerá con más facilidad una gran mentira que una pequeña; si uno se la repite con bastante frecuencia, tarde o temprano el pueblo la creerá”.

Así, tras la usurpación física, “medios” masivos prosiguen con la imposición ideológica, legitimando día y noche a los usurpadores, repitiendo ceremoniosa y sistemáticamente las palabras “gobierno”, “presidente”, “secretario”, “senador”, “legislador”, siempre seguidas de sus nombres, como un método burdo pero efectivo de lavado cerebral. En paralelo, se suman los sectores más “combativos” de la escena pública, asumiendo la imposición como algo irremediable y hasta olvidándola.

¿Legitimación deliberada? Lo único cierto es que este individuo abona a la simulación y a la “cultura” del fraude

 

Sus llamados se tornan en simulación y, más grave aún, en legitimación gratuita, porque exigen al “nuevo gobierno” (mafia) que haga su trabajo, emplazan al “presidente” (títere) a que sirva a la patria, o exhortan a los “diputados” (levantapezuñas a sueldo de sus líderes partidistas) a que defiendan los intereses del pueblo en el Congreso; todas demandas incoherentes, porque equivalen a exigirle al ladrón que haga uso correcto y legal de la cosa robada.

“Le exijo —y otro tanto hago al Legislativo, a gobernadores, presidentes municipales— que cancelen de inmediato todo gasto en publicidad e imagen. No queremos señor Peña Nieto, y estoy seguro que muchas y muchos ciudadanos más estarán de acuerdo, que gaste ni peso más en su “imagen”, ni un centavo más para promover su gobierno e imponer sus reformas.” – Carta abierta a Enrique Peña Nieto: Epigmenio Ibarra

 

Como se observa, por un lado ciertos medios y renombrados periodistas se ganan la confianza de los sectores de la sociedad (que constituyen la única esperanza de cambio en el país) deseosos de informarse verazmente, gracias a que documentan y difunden hechos reales. Por otro lado, y hasta paradójicamente, ¡tales medios constituyen la clave para lograr la resignación de dichos sectores! Contribuyen intensamente a implantar y reafirmar la “cultura” del fraude, porque ellos mismos, los supuestos denunciantes, son los primeros en acatar y someterse al atropello, a la imposición. A cambio de un sueldo y de perpetuar su modus vivendi, son los primeros en martillar la falsedad de que existe un Estado de derecho después de asesinatos, represión, fraude, robo a la nación. Más aún, en el colmo de la aberración, son los primeros y más fervientes propagandistas de que una organización de criminales puede conformar un “gobierno”, un “congreso”, un “presidente”. Frases abyectas como “el secretario de gobernación fulano dijo esto”, “el gobierno encabezado por sutano hizo lo otro”, “el presidente mengano declaró aquello”, se leen reiteradamente en sus páginas.

 

Así, miles de lectores “informados” acuden a estos medios para ver en qué anda ahora la “clase política”, qué nuevo atraco se perpetró desde el “gobierno” o qué otra estupidez pública hizo el “presidente”. Analistas e intelectuales saturan las secciones de opinión de los diversos diarios críticos del país, escudriñando sesudamente los delirios de los usurpadores (“reformas”, “iniciativas”, “programas de gobierno”, cláusulas del “Pacto por México” y un largo etcétera), sólo para concluir lo mismo de toda la vida: el “nuevo gobierno” no cumplió lo prometido, es igual o más corrupto y traidor a la patria que el “anterior”.

 

Baste ver solamente las primeras líneas de este artículo en Sinembargo, otro ejemplo entre miles, para confirmar lo anteriormente expuesto: la denuncia que beneficia al denunciado, a fuerza de legitimarlo una y otra vez. Por su parte, los comentarios de los lectores corroboran el efecto inconsciente de la denuncia legitimadora: las críticas son diversas, pero la mayoría da por hecho que el aludido en el artículo es “presidente”.

La “cultura” del fraude en todo su esplendor, para que seis años más tarde, sus propios inculcadores se rasguen las vestiduras con la “desmemoria histórica” e inacción del pueblo ante los fraudes.
LOS DELINCUENTES NO “GOBIERNAN”. LOS DELINCUENTES D E L I N Q U E N

La verdadera resistencia civil contra quienes mantienen secuestrado a México inicia cobrando conciencia de su naturaleza delincuencial. Si ha quedado claro que rompieron el marco constitucional para imponerse en los cargos que ahora usurpan, las palabras “gobierno”, “presidente”, “legislador”, “secretario de esto o aquello”, etc. no tienen razón de ser al referirse a ellos (digan lo que digan los medios). Por el contrario, utilizarlas implica solapar los altos crímenes que han cometido contra la patria y, consecuentemente, volverse cómplice por omisión.

 

Los delincuentes ni “gobiernan”, ni mucho menos se roban el poder para ponerlo al servicio del pueblo. La mafia usurpadora lo demuestra en los hechos, pervirtiendo la Constitución para justificar “con leyes” la explotación, el esclavismo, la entrega de nuestros recursos naturales, energéticos e infraestructura a las grandes trasnacionales que ordenaron la imposición.

La sobria aceptación de esta realidad trae consigo la comprensión de que no sólo es aberrante sino suicida colaborar con esa mafia, mantenerla económicamente, tolerar sus actos vandálicos (“reformas”) contra nuestros intereses y acatar sus desvaríos neoliberales en silencio. Por añadidura, cobran sentido los llamados a la lucha inteligente contra ella: el boicot y la desobediencia civil absoluta.

De ahí que el primer paso para impulsar esa lucha consista en utilizar el lenguaje correcto, tanto en el pensamiento como en la verbalización. Es un hecho que se impusieron sin que lográramos oponer resistencia eficaz, mas no por ello dejan de ser DELINCUENTES. Por el contrario, a cada instante que mantienen usurpado el poder, multiplican, prolongan y agravan exponencialmente sus actos delictivos.

Tal es el verdadero “despertar de conciencia”. Mientras más mexicanos lo alcancen, más cerca estará nuestro país de emanciparse y conquistar dignamente su libertad.

2016: ‘TERROR’ ECONÓMICO en #México #YaMeCanse

Publicado el 3 ago. 2015

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EN 2016, EL ‘TERROR’ ECONÓMICO: No habrá para bienestar social, vivienda, salud, cultura, agricultura…| @HugoSadh en @NuevaRepublica

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Antes de ser asesinada la activista mexicana responsabilizó de su muerte al gobernador de Veracruz

Antes de ser asesinada la activista mexicana responsabilizó de su muerte al gobernador de Veracruz.

La activista mexicana que, junto con otras cuatro personas, fue brutalmente asesinada el 31 de julio en la colonia Narvarte de la ciudad de México, ocho meses antes de su muerte grabó una entrevista en la que responsabilizó al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, de cualquier cosa que pudiera sucederle.